24 agosto 2010 Conciertos, Noticias, Otros

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“Es muy importante de vez en cuando realizar una manifestación multitudinaria para que se vea que la música clásica no es elitista”. Con estas palabras defendía el director de orquesta Daniel Barenboim la universalidad de la música a la que lleva dedicado prácticamente 60 años. Horas después, los hechos corroborarían lo expresado por Barenboim en un concierto al aire libre que llevó el pasado sábado a 40 mil almas hasta la plaza del Obelisco de Buenos Aires .

El repertorio se centró en Beethoven, concretamente en dos obras importantes del músico alemán, la obertura de Leonora n.º 3 (la versión más interpretada de las introducciones compuestas para la ópera Fidelio) y la archiconocida, aunque no por ello menos genial, Quinta Sinfonía. Todo ello tocado por el proyecto musical que más energía consume a Barenboim en los últimos tiempos, la West-Eastern Divan Orchestra.

Compuesta fundamentalmente por músicos palestinos e israelíes y con sede en Sevilla, la “Orquesta del Diván de Oriente y Occidente” surgió como una iniciativa de Barenboim junto al filósofo Edward Said y trata de difundir un mensaje de concordia entre dos pueblos tradicionalmente enfrentados desde hace años. “Esta orquesta prueba que se puede vivir sin estar de acuerdo. No tenemos un consenso aquí, pero los músicos han aprendido a vivir escuchando al otro y cuando tocan son uno”, afirmó el director.

La West-Eastern Divan se encuentra actualmente al final de una gira que ha llevado a la orquesta por diferentes puntos de España e hispanoamérica y que termina estos días en Buenos Aires, dónde además del “macroconcierto” del sábado tocarán hasta en 10 ocasiones en el Teatro Colón con motivo de la reapertura del mismo tras su restauración.

Vía | Clarín

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