15 julio 2010 Conciertos, Crónicas, Jazz, Latino

chucho valdés

En una semana como la pasada, difícil para cualquier cita cultural, el pianista cubano Chucho Valdés consiguió, durante unas horas, evadirnos de las gloriosas gestas mundialistas de nuestra Selección con una propuesta musical donde los ritmos afrocubanos y el jazz se fusionaron a la perfección.

Tras pasar por el Festival de Jazz de San Javier y actuar en los Jardines Sabatini de Madrid dentro de los Veranos de la Villa, el piano a ratos dulce y a ratos rítmico y percusivo de unos de los grandes “capos” del jazz latino se dejo caer por el mágico escenario del Teatro Romano de Mérida.

Aunque muchos pensábamos que el piano de Chucho sería el principal solista del concierto, lo cierto es que casi todo el protagonismo recayó fundamentalmente en su banda. Una sección de metales compuesta por Carlos Manuel Miyares al saxo tenor y Reinaldo Melián a la trompeta, parte rítmica a cargo de Juan Carlos Rojas en la batería y Yaroldy Abreu como percusionista y con Lazaro Rivero alternando el contrabajo con el bajo electríco; fue la formación con la que se presentaron los Afrocuban Messengers en Mérida y en la que el hijo de Bebo Valdés casi se limitó a dirigir y acompañar.

Aunque Chucho y su banda presentaban en esta gira su nuevo disco “Chucho’s steps”, lo cierto es que el veterano pianista cubano hizo un recorrido amplio por su discografía, alternando los momentos más jazzistícos con la música más tradicional cubana, que fue cobrando más protagonismo a medida que avanzaba el concierto con los “solos” de congas de Yaroldy Abreu y con las partes instrumentales de saxofón y trompeta.

La noche, no excesivamente cálida para ser julio en Mérida, subió varios grados con la aparición en escena de Dreiser Durruthy, que hasta ese momento había estado acompañando en la percusión y que en el tema “Changó” -popularizado por la mítica banda Irakere y con letra en lengua yoruba- no solo cantó sino que se “marcó” un baile en la orchestra del Teatro que seguro que tardarán en olvidar las primeras filas del bimilenario escenario emeritense.

Para las últimas canciones, Chucho nos presentó a otra componente del “clan” Valdés, su hermana Mayra Caridad, que, entre otros temas, cantó con estilo muy jazzistico el “estandar” de la música hispana Bésame Mucho. La velada terminó con “La fiesta de San José”, canción en la que Mayra Caridad Valdés, vestida a la manera de las santeras del caribe, hizo levantar al público de sus asientos de piedra y bailar con el animadísimo ritmo cubano.

En definitiva, una noche realmente entretenida y que sirvió de inmejorable prólogo a otras muchas noches de teatro y música que podrán disfrutar todos aquellos que se acerquen al Festival de Mérida durante estos meses veraniegos.

Más información | Chucho Valdés

También te puede interesar

Comentarios

1 comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *