27 marzo 2012 Crónicas, Hard Rock

Había ganas de comprobar como sonaba en directo del que tal vez sea el mejor disco de Sôber hasta la fecha. Morfología se editó en 1998 y tras ese vinieron Synthesis y Paradÿsso que definitivamente los lanzó a los principales canales de radio fórmulas del país. Un disco oscuro y compacto, donde dejan clara evidencia de sus influencias por el metal y lo progresivo, muy cercano a su grupo de cabecera, los californianos Tool.

Antes de que saltaran al escenario el grupo Inner hizo una buena labor como teloneros y empezó a caldear una Sala Tren llena de gente.

Pocos minutos después de las 23:30 las luces se apagaron y los madrileños saltaron rebosantes de fuerza y llenos de energía para descargar en directo su disco de referencia. Como era de esperar La prisión del placer abría el concierto. El tema con el que se dieron a conocer y que abre también el álbum, sonó a la perfección con un público entregado desde el comienzo. Sin mediar palabra rápidamente encararon el segundo tema, Loco, una de sus canciones de referencia que a lo largo de los años han utilizado para cerrar cada uno de sus conciertos y que por esta vez la tocaban al inicio del show.

Con impecable vestimenta negra, y con Antonio Bernardini y Jorge Escobedo aplicando los riffs de guitarra y las distorsiones perfectas, las canciones de Morfología fueron cayendo una tras otra. Con perfecta calidad en el sonido -los instrumentos de cada uno podían escucharse a la perfección en la sala-, ayudados por una gran labor de los técnicos de luces, hicieron del espectáculo una combinación perfecta imposible de olvidar, y dejaron claro que Sôber es un grupo de directo, en donde muestran su mejor sonido lejos de los estudios de grabación. Además los componentes habituales de la banda, Antonio Bernardini a la guitarra, Jorge Escobedo a la otra guitarra y Carlos Ecobedo al bajo y la voz, han encontrado un aliado perfecto en el nuevo batería Manu Reyes, que a pesar de su juventud, rebosa calidad y estilo afinando en cada golpe de bombo y platillo los sonidos que despliega la banda.

Tras Abstinencia, Cubos o ¿Qué hice mal?, tocadas al dedillo y con un publico que acompañaba la voz de Carlos Escobedo, siguieron las esperadas Condenado o Si, uno de los temas más aplaudidos del concierto. Encaminando la recta final la potente Caida Libre, Predicador y Lluvia de dolor que cierra el disco de manera perfecta. Entre medias se permitieron el lujo de hacer una buena versión de United de Judas Priest.

Con el disco terminado, el grupo se despidió, pero un público tan entregado y de edades tan diferentes, no iban a parar hasta hacerlos saltar y repasar algunos temas de discos más recientes para contentar a todo el respetable. Efectivamente para los bises dejaron sus temas más conocidos. Tras el parón, Diez Años retomaba la actuación y puso en pie a toda la sala, a la que la siguió El hombre de hielo de su último disco antes de separarse, Reddo. Para cerrar Arrepentido, canción que coreó todo el público, La Araña de su último trabajo Superbia y Sombras, interpretada por Javi Perera del grupo telonero Inner que ponía el broche de oro a una noche mágica.

Se echaron en falta algunos temas como Versus, Oxigeno o Vacío, de Synthesis, pero claro está que era un concierto dedicado a Morfología y que no dejarían mucho tiempo a repasar otros trabajos.

Un gran concierto de un grupo que ha conseguido tras muchos años de trabajo situarse entre una de las bandas de rock de referencia de nuestro país, con un sonido propio y que demuestran en sus actuaciones porqué cuentan con miles de fans en todo el territorio español.

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