8 junio 2010 Conciertos, Crónicas, Latino, Pop

Paulina Rubio

Tras la actuación de Paulina, la pausa para colocar el escenario se prolongó durante largo rato. Chayanne traía consigo una puesta en escena bastante aparatosa, que incluía una escalera por la que hacía su aparición, y que utilizaba como parte imprescindible de sus estudiadas coreografías. Y es que si tuviera que buscar una palabra que definiera su participación en el Valladolid Latino fue de espectáculo.

Un grupo de bailarinas pisó el escenario marcando el ritmo hasta situarse a los laterales de la escalera, para dejar así que el humo y la luz descubrieran a Chayanne en todo lo alto. A partir de ese momento, un no parar de movimientos, bailes y volteretas que hicieron las delicias de los miles de fans del puertoriqueño durante 40 minutos.

Chayane

“Baila, baila”, “Salomé”, “Atado a tu amor” y así, hasta doce temas en los que mezcló, en igual proporción, pegadizas canciones y tiernas melodías. Chayanne alabó a los locales por “el maravilloso festival del que se sentía orgulloso de participar”, y les infló un poco más el orgullo asegurando que, como decía el eslogan, “llevo a Valladolid en el corazón”.

En este punto es donde me veo en la obligación de recordar que Valladolid, dentro de su campaña “En tu corazón, Valladolid”, es el patrocinador exclusivo de la gira que llevará a Chayanne por distintos puntos de la geografía española entre los meses de agosto y septiembre.

Cuando Chayanne se despidió, un auténtico griterío inundó el estadio. Todos querían más, y Chayanne, estuvo dispuesto a satisfacer la demanda. Se acababa de producir el primer Bis del Latino, y como no podía ser de otra manera, el puertorriqueño se despidió por todo lo alto, con otra espectacular coreografía y un tema que coreó todo Zorrilla: “Torero”. Y como uno de ellos, por la puerta grande. Así salió Chayanne del Festival en lo que suponía la mejor actuación de la velada hasta ese momento.

Poco antes del final de la actuación de Chayanne, se me encendió la bombilla, y pensé que quizá mi pase de prensa me permitiría acceder a la zona VIP, y así poder realizar mejores fotografías. Dicho y hecho, pero no me pregunten por qué no se me ocurrió antes. Yo tampoco lo sé.

Desde esa posición privilegiada esperé con paciencia la aparición del próximo en subir al escenario, el americano de origen puertorriqueño Marc Anthony, pero su llegada se hizo esperar tanto que acabó con los nervios de los presentes.

Marc Anthony

Marc Anthony: el rey de la salsa

Tras casi media hora de espera, y con los pitos del abarrotado estadio imponiéndose a la música ambiental, finalmente el cantante y productor neoyorkino comenzó su espectáculo con “Valió la pena”.

¡Y vaya si valió la pena! Arropado por un innumerable elenco de músicos, Marc Anthony desplegó todas y cada una de las armas por las que es reconocido en el mundo entero como el indiscutible Rey de la Salsa.

“Qué precio tiene el cielo”, “Ahora quién” o “Tu amor me hace bien”, fueron algunos de los temas con los que Marc Anthony deslumbró con su inigualable y templada voz. Mientras tanto, entre bastidores pudimos distinguir a la mismísima J.Lo que seguía muy atenta todo lo que hacía su marido sobre el escenario, y que, desde las sombras, nos dedicó un tímido saludo.

Tras un seleccionado menú de temas que causaron las delicias de todos, especialmente, a los llegados allende los mares, el show del Rey de la Salsa llegó a su fin, y con él llegamos al epílogo de este Valladolid Latino 2010.

Tras toda una tarde de calor, aglomeraciones, nervios y música, la espera de miles de jovencitas deseosas de ver de cerca a su ídolo por fin había llegado a su fin. Eran ya cerca de las tres de la madrugada cuando subió al escenario el último de los artistas invitados a esta gran fiesta latina. Y ese no era otro que David Bisbal.

David Bisbal

Bisbal: la gran estrella

El almeriense entró sobre el escenario con su energía habitual, y a pesar del cansancio, arrastró a todos a la pista de baile con su “Melodía”, y sin descanso, inició el segundo tema su intervención: “esclavo de sus besos”. Solo después de haber metido la marcha en el cuerpo pisó un pelín el pedal de freno para dirigirse a los presentes.

“Sé que todos estamos cansados, que llevamos ya muchas horas en este estupendo festival, con todos estos artistazos que nos han acompañado, pero ahora llega uno de la tierra, de España, así que espero que no se vaya nadie y que me acompañéis, porque vamos a pasarlo muy, pero que muy bien”.

Él cumplió, y el público, agradecido también. Mientras el ricitos de oro daba volteretas sobre el escenario “Con el Boom, boom” o a ritmo del “Ave María” o “Bulería”, el público no cesaba de brincar, y cuando el ritmo que imponía el almeriense era algo más tranquilo con baladas como “La princesa”, “Dígale” o “Al Andalus” el respetable le acompañó con sus ya desgarradas gargantas.

Bisbal también incluyó en su repertorio “Waving Flag”, tema del mundial de fútbol de Sudáfrica, y para despedirse de Valladolid, eligió “Silencio”, un tema más que apropiado para poner fin a las casi 9 horas de música a las que había dado de sí este Valladolid Latino 2010. Un auténtico maratón musical para el que parece que hay que venir preparado. Sin ir más lejos, yo necesité dos días de reposo para recuperarme. Como decíamos en mi época, ¡Demasiao pal body!

Bocata

Epílogo

Este Valladolid Latino ha sido, sin duda, el mejor, en cuanto a relevancia de los artistas que han intervenido. Un éxito en cuanto apoyo, ya que, a pesar del ligero incremento en el precio de las entradas –cinco euros con respecto al año pasado–, la asistencia de público ha sido muy similar, –unos 22.000 espectadores en esta edición respecto a los 24.000 del pasado 2009–. Y ejemplar respecto al comportamiento, ya que únicamente cabe destacar algún que otro inconveniente con alguna persona que bebió en exceso.

En lo negativo, a los ya aludidos fallos técnicos, y el imperdonable desplante a Calle París, hay que sumar el sonido que podía haberse mejorado considerablemente, ya que desde los puntos más alejados del estadio y las gradas, las voces de los cantantes llegaban tan distorsionadas que apenas se les entendía lo que decían. Y otra cosa que me pareció de escándalo fueron los precios. Botellines de agua a 2 euros, refrescos y cervezas a tres y pizzas a 20 me parece un abuso desmesurado. Y para colmo, sólo te permitían salir del estadio cuando los artistas ya estaban en el escenario, y no durante los tiempos muertos entre actuación y actuación.

Pero ya reposado y digerido, y debiendo sacar conclusiones, debo decir que, en general, la experiencia para mí ha sido muy positiva. Y si para el año que viene me encomiendan la misión de cubrir de nuevo el Valladolid Latino 2011, muy gustosamente lo haré. Y por supuesto, están todos invitados.

Muchas gracias a nuestro colaborador Ángel J. Blanco de Valladolid VayaCiudad por su genial aportación con esta crónica del festival.

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Comentarios

1 comentario
  • dalos

    que tal a todos:

    alguien me podria ayudar con el nombre de la bailarina de la versión en español de Waving flag, la de saco y capota roja. quién es ella? se encuentra al lado izquierdo de Bisbal.

Enlaces y trackbacks

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