30 noviembre 2015 Críticas, Indie, Otros

El Kanka De pana y rubí portada

El destino o la mala fortuna me había privado de escuchar a El Kanka hasta ahora. El encuentro ha tenido lugar con su tercer álbum de estudio, De pana y rubí. Diez canciones y doce cortes en los que el artista despliega su pertinente visión mundana, su mordaz crítica social.

Y es que El Kanka es un amante de la ironía bien construida, socarrona en ocasiones pero certera. Destaca en su trabajo lo cuidado de su instrumentalización, medida y precisa, un buen engranaje a compás. Logra dominar su propia voz -poco portentosa por otro lado- para dotarla de cierta personalidad e ímpetu.

Llámame fino abre la veda. Un tema a modo de presentación que bien podría cerrar el trabajo. Un puente: ¿venimos o vamos? Suma a la colombiana Catalina García, vocalista de Monsieur Periné, para Ay vida mía. De visión optimista y abierta, se entrevé cierta filosofía del mañana propia del artista.

El Kanka sabe que la canción de amor Querría será uno de los cortes triunfadores ante el público, y por ello ofrece una versión acústica además de la original a modo de bonus track. Tras una intro Canción final nos habla de la Muerte desde un prisma pícaro y juguetón, con reminiscencias al mejor Javier Krahe. Muy salvable.

Ya en este punto hemos notado los toques de humor comedido y bien encajados con los que el artista adorna su obra. Para quedarte se desvela como una composición preciosa, de lo mejor de un disco con poco que desperdiciar.

Otros tracks a tener en cuenta serían Pudo pasar, más palmera y movida, o Ante la duda, una invitación a vivir de frente, sin miedos. Me gusta supone ‘la otra’ canción de amor, esta vez más guasona. Gran final el que aporta Instrucciones para bailar un vals. De estribillo pegadizo, deja buen regusto en quien escucha. Tras este corte llegan la mencionada versión acústica de Querría, así como algo más de dos minutos de agradecimientos narrados.

De pana y rubí supone un acierto en el fondo y en la forma. Un disco que fluye en los altavoces y acompaña, una criatura que se deja acariciar entre divertida y mimosa. El Kanka vale su peso en arte. Dadle una escucha e invitadme a una caña la próxima vez que me veáis.

También te puede interesar

Comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *