26 marzo 2016 Hard Rock

Kiss-Gene-Simmons-Paul-Stanley

Kiss celebraban hace poco el cuadragésimo aniversario de la edición de Destroyer, uno de sus discos más reconocidos. El grupo se vació en la composición de temas que hoy en día siguen en su repertorio. Os contamos los detalles de esta efeméride y de cómo la prensa masacró el disco cuando salió al mercado.

El cuarto disco de la banda llegaba tras el pelotazo de Alive!, uno de los discos en directo más vendidos de la historia. Todos se encerraron en los Electric Lady de Nueva York con Bob Ezrin, el productor, para firmar una obra maestra. De Ezrin recuerda Paul Stanley en sus memorias que “desde el primer momento nos dejó claro que él era el jefe. Llevaba un silbato colgado del cuello y se dirigía a nosotros como si estuviéramos en un campamento. Nos dijo que no teníamos ni idea de grabar un disco, era totalmente cierto”.

Ezrin no permitió que se repitiera lo de los overdubs del disco anterior y tampoco dudó lo más mínimo al llamar a Dick Wagner para que grabara algunos solos de guitarra. Las borracheras de Frehley provocaban su retraso, o ausencia, a la hora de llegar al estudio. Wagner grabó “Flaming youth”, “Sweet Pain” y “Beth”.

Stanley recuerda que “si alguien no hace su trabajo hay que encontrar a quien lo haga. Ace era un gran tipo, me lo pasaba bien hablando con él pero él había sucumbido a los excesos de la vida del rock. En lugar de aprovecharse de su status decidió hundirse”.

A mitad de la grabación Kiss decidió parar por diferencias contracutales con Casablanca records. Fue ya en febrero del 76, en los Record Plant, cuando terminaron los diez temas que hoy todos conocemos. La Rolling Stone consideró el disco como “lleno de baladas y de actuaciones poco adecuadas”. Comparó el álbum con lo que hacía Alice Cooper y catalogó a Paul Stanley de “payaso”.

Ezrin reconoce que “un fan de Kiss me mandó una carta diciéndome que si me veía me partía la cara. La Kiss Army estaba ofendida y bastante cabreada. Llevé al grupo hacia otra dirección”. “Beth” se convirtió en un hit single, “Detroit Rock City” en un himno y el resto del disco fue creciendo a medida que pasaban los años.

Como bien ha comentado Simmons, este disco tenía que romper con lo que habían hecho en Alive!. “Creo que teníamos que demostrar que esos tres primeros discos no representaban todo lo que llevábamos dentro. Una banda tiene que afrontar riesgos, orinar en su territorio para demostrar qué es suyo”. Os invitamos a que compartáis vuestra opinión del disco con todos nuestros lectores.

Vía | Ultimate Classic Rock

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