24 noviembre 2010 Críticas, Flamenco, Lanzamientos, Rock

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Pese a que se trata de un trabajo más pensado para los fans del tristemente desaparecido Migue Benítez que el magnífico Matajare 9, más apto para públicos de toda condición o menos relacionados con la obra del miembro fundador de Los Delinquentes, no cabe duda de que Matajare 9 Otras + trae en su interior una serie de joyitas que permitirán conocer otros aspectos de la obra de Migue o cuál fue su pensamiento inicial a la hora de plantear ciertas canciones del disco con el que pretendía debutar en solitario.

El disco se abre con Podenco Gripao, una de las letras más coreadas de Matajare 9, en su toma original, mostrando al que lo escucha la amplitud del universo creativo de Migue Benítez, con algunas de sus figuras poéticas habituales asomando y buscándole a todo lo que escribía, como diría Juan Carlos Aragón, un doble o triple sentido. No obstante, la música no cambia demasiado, igual que pasa con el reggae Sigo a la luna o el rocanrol Mi Currera, otros de los ‘platos fuertes’ del trabajo anterior. No es el caso, sin embargo, de Mi amante, la que más varía, pues pasa de ser uno de los reggaes típicos de Migue a quedarse casi sin acompañamiento para ser cantada por Malena Jiménez.

Entretanto, también podemos escucha en Matajare 9 Otras + una versión alternativa y más sosegada de Sapo Verde en la que lo rural, como en muchas de las composiciones, tiene una amplia presencia, así como el swing a nivel musical. Más calmada, y menos flamenca, es también la toma alternativa de la tierna La reina de mi vara verde, en la que Migue habla de amor sinceramente sin caer en lo fácil, a pecho descubierto y sin cursiladas, algo al alcance de muy pocos.

Mientras, destaca la estructura, tanto musical como lírica, de El eco del pájaro sombrío, una inquietante declaración de amor abierta a lecturas variadas en la que encontramos una nueva referencia a las ‘tardes de corinto’ jerezanas de las que en su día hablara Luis de la Pica, el poeta del flamenco que nos dejó, también prematuramente, en 1999.

Por su parte, el flamenco transgresivo que propugnaba Migue Benítez aflora, sin duda, en Aunque se queje el faraón, lo mismo que el rock golfo en Yo sé. A la vez, como señalaba su hermano Manu en la entrevista concedida a Miusyk, la vertiente social que también alberga su poesía queda de manifiesto en la sentida rumba El cemento me llega hasta los perniles, en la que se evoca claramente la figura del rico y del pobre y la progresiva igualdad -en la mediocridad- que nos imponen los que mandan día a día.

Para terminar, Matajare 9 Otras + finaliza con la inédita Una donación y Poeta Garrapatero, en las que Migue está acompañado, como en La reina de mi vara verde y Yo sé, por la guitarra de Diego Pozo. Mención especial merece la segunda, en la que Migue con 16 años canta con toda su fuerza lo que después serían dos temazos que, fundidos en uno, ponen un exquisito broche a un disco que habrá que conservar y cuya magnitud real, quizá, sorprenda de aquí a unos años.

Más información | Migue Benítez y los Matajare

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