16 enero 2011 Heavy Metal, Rock

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Paul Di´Anno siempre será el excantante de Iron Maiden. Es posible que hayan pasado ya más de 30 años desde que abandonó la banda pero a nadie se le escapa su enorme influencia en la misma. Su voz dura y grave sirvió para que las huestes de Steve Harris conquistaran al mundo con dos discos fundamentales para entender el heavy metal, Iron Maiden y Killers.

Con el tiempo llegó Bruce Dickinson y la banda creció aún más pero Paul siempre siguió en el mundo de la música. En una entrevista, concedida a Guitar International, deja bien claro qué pasó en el seno de la banda, qué planes tiene para el futuro y cómo vive ahora el mundo de la música.

Cuando en 1993 se fue Dickinson no habría vuelto a Maiden por nada del mundo, bueno sí, por 3 o 4 millones de dólares, la mitad para UNICEF y la otra para organizaciones con fines humanitarios. No necesito el dinero para nada. Tengo suficiente de lo que he ganado por mí mismo y de los royalties de los discos de Maiden”.

No se trata sólo del dinero sino de tocar en un grupo. Gracias a los fans he podido pagarle el colegio a mis hijos y también les tengo que agradecer que me hayan pagado las pensiones de mis exmujeres y mis múltiples adicciones (risas), mis Harleys y mis cinco bares en Brasil”.

Sigo hablando con los miembros de Maiden. El problema es que vivimos en países distintos. La última vez que estuvieron de gira por aquí me estuvieron buscando pero estaba de gira. Me encantaría subirme con ellos al escenario alguna vez porque es totalmente falso que no me lleve bien con ellos. Sólo me fui porque una cosa es ganar dinero y otra bien distinta es explotar las formas de ganar dinero. Estoy orgulloso de haber estado en Maiden”.

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