15 octubre 2012 Curiosidades, Hard Rock

Phil Lynott murió, que diría el Yosi, y nos dejó un sueño de algodón y un bajo llorando en un rincón. El legendario líder de Thin Lizzy consiguió su sueño de ser una rock star pero a nadie se le olvida que su infancia fue bastante dura.

Philomena Lynott, su madre, ha querido comentar en una reciente entrevista que los primeros años del músico no fueron nada fáciles. La señora de 81 años, que se fue de Irlanda a Birmingham para encontrar trabajo, recuerda que en los años 40 no era nada fácil la vida en la citada ciudad industrial.

“Siempre me gustaba salir un rato por la tarde. Un día llegué a un bar y estaba bailando, un hombre muy alto, de raza negra, se me acercó y empezamos a bailar. El resto del bar se apartó de nosotros. No entendía nada, tenía 17 años para 18 y la gente se apartó”.

“Al poco tiempo me quedé embarazada y era una vergüenza para todo el mundo. Me dijeron que si me sentaba sobre una cazuela con ginebra y la intentaba aspirar con mi vagina perdería al niño. Enfermé y no lo logré. Al poco tiempo llegó al mundo el pequeño Phil”.

“Cuando tuve a mi hijo el resto del barrio me repudió. Me tuve que ir a vivir a un hospicio regentado por monjas que querían darlo en adopción. El padre de Phil nunca supo que lo había tenido y tampoco mis padres. Les mandé una carta, tras el shock inicial lo aceptaron y volvimos a Irlanda. Mi madre le decía a todo el mundo que el hijo era de una señora africana que había muerto y me lo había dado en adopción”.

Phil tocó el cielo con Thin Lizzy, tras años de abuso de alcohol y drogas su madre jamás supo de sus adicciones porque él siempre estaba de gira. Cuando le veía siempre había ganado peso y ella pensó que estaba bien.

Cuando murió no me lo querían decir porque pensaron que iba a volverme loca y así fue. Durante los primeros cinco años iba a su tumba para estar con él, no podía hacer otra cosa”. Tras reconocer que tuvo a otros dos hijos que dio en adopción, y que ahora se llevan bien con ella, terminó su entrevista comentando cómo vive la música de Phil.

“Escucho su música cada día. Voy a verle cada día y le dejo agua. Cuando me voy le doy una pequeña patada por haberme roto el corazón”. Phil Lynott, siempre en el recuerdo.

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