5 septiembre 2012 Noticias, Pop

Rihanna

Quizás deberíamos hacerle a Rihanna esa misma pregunta con la que titula su nuevo éxito dance. Y es que la cantante de Barbados se constituye como un medio de generación continua de noticias sobre sus devaneos con la noche y sus circunstancias.

La última de estas aventuras la rubrica en Londres, ciudad en la que The Sun se hace eco de la gran velada que protagonizó en la discoteca The Rose Club, y es que Rihanna, en plena euforia del momento, se subió a una de las mesas del local saltando y gritando hasta que la rompió y se cayó al suelo. Lógicamente, este hecho provocó la intervención de los medios de seguridad del establecimiento que fueron, como no, centro de la ira enfurecida de una diva en estado de “gracia”.

Este hecho que podría haberle pasado a cualquier mortal anónimo, se trasnforma en algo socialmente impactante dada la repercusión mediática que posee la estrella, así como la repetitividad con la que suceden hechos parecidos en el entorno de la cantante. No es la primera vez que se ve envuelta en escenas de este nivel y eso hace mella entre sus seguidores.

Ya no porque teman por su integridad física o el estado de salud de la jóven Rihanna, sino porque no sólo hace falta tener un buen cuerpo y moverlo bien en el escenario para convencer al público asistente a sus conciertos: todos esperan oir la potente y magnífica voz que producen sus cuerdas vocales y que ofrece actuaciones estelares como en Only girl, Disturbia o la sorprendente revelación que fue Umbrella. Ese particular modo de interpretar que, con demasiada frecuencia, sufre las consecuencias en el escenario y se deja notar con mediocres participaciones. Eso nunca gusta a nadie, sobre todo si se pagan exorbitantes cifras por la entrada al espectáculo.

Vía | Ideal Digital

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