6 mayo 2016 Blues, Country, Críticas, Rock

Susan Santos Skin & bones portada

El 28 de abril nos llegó Skin & bones, nuevo álbum de la blues woman española Susan Santos. Tras el buen hacer en Electric love (2014) no podemos resistirnos a comentar el lanzamiento. Cuenta que aprendió por sí misma los secretos de la guitarra. Fue profesora de las seis cuerdas y ha actuado en festivales de Estados Unidos junto a los más grandes. Todas esas vivencias respiran en Skin & bones.

Grabado junto al diestro Juan de Dios Martín y mezclado en Los Ángeles (California), el cuarto plástico de Susan Santos abre fuego con Rattlesnake y su potencia indiscutible. Le sigue una más country Goin’ down south válida con su animosa recta final.

Temas como Red lips aciertan con pegadizos estribillos que capturan a las pocas escuchas. Skin & bones luce heterogéneo y guiado con maestría. Cortes como la retadora y de voz distorsionada canción que da nombre al álbum o la mencionada Rattlesnake se erigen como jitazos absolutos, de esos que aseguran éxito en el directo.

Su ritmo juguetón y divertido contrasta con temas más opacos y calmados del estilo de Sunset’s glaze o la composición blues Right on time que cierra la algo más de media hora de duración total. También la guitarrera balada íntima Let your shine light caería en esta categoría.

Susan Santos aporta un gran manejo de la guitarra tanto en pausado acústico como en atractivo eléctrico. Tan pronto sentimos el espíritu y el gancho de pistas como Dusty road o apreciamos talento técnico en Stop drivin’ me crazy. Acompaña a la versión física del álbum un libreto de ocho páginas en blanco y negro satinado con agradecimientos, múltiples fotografías de la blues woman y créditos con los nombres que hacen posible esta delicia.

En base a riffs trabajados y sorprendentes Susan Santos permite a su voz melosa descansar sobre una producción y arreglos que ya quisieran muchos grupos para sí. La artista -se ha ganado el apelativo- no inventa la rueda pero nos re-descubre estilos con tantísimo potencial en el siglo XXI como el blues de raíz o el country americano. Traspira energía y nervio técnico y creativo. No debemos viajar a California para ello; Susan Santos demuestra que tenemos el mejor arte en casa.

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