Exodus – Goliath (crítica)
Exodus editaban hace algunas semanas Goliath, un disco que supone el regreso de Rob Dukes como cantante tras 16 años de ausencia.

El álbum es el primero que la banda edita con Napalm tras haberse terminado su contrato con Nuclear Blast. Gary Holt ya ha comentado que no habrá que esperar otros siete años para escuchar la continuación de este disco que dura 55 minutos, incluye 10 temas y sirve para confirmar que Exodus siguen siendo uno de los pilares del thrash metal de máxima calidad.
Desde que arranca «3111», el que fuera tema de adelanto, tienes bastante claro qué es lo que te espera. Una producción excelente, un Holt en estado de gracia y el clásico dominio de los cambios de ritmo son constantes en todo el disco. Al derroche de furia inicial le sigue el que nos trae «Hostis Humani Generis», uno de los temas más potentes del álbum con un sonido atronador que te provocará un agradable viaje en el tiempo para volver a los años 80, década en la que triunfaba este tipo de thrash metal.
Peter Tängtren colabora en «The changing me», un corte de más de seis minutos en el que la banda incluye pinceladas progresivas, un riff a lo Iron Maiden, y un desarrollo sorprendente que abre nuevas vías para apreciar su música. En «Promise you this» regresa la actitud, pero esta vez acompañada de una pincelada punk y callejera que le da al corte un sonido muy personal.
Katie Jacoby colabora en «Goliath», el tema que le da título al álbum por distintos motivos. Elige entre una introducción clásica de heavy metal, un ritmo pesado a lo Black Sabbath, o el apoteósico final. «Beyond the event horizont» es un tema que bien podría haber grabado la otra banda de Holt, Slayer. «2 minutes hate» sí que recuerda más a la primera etapa de Exodus gracias a su pegada, a su rabia y a su energía.
En «Violence works» se demuestra la versatilidad sonora de la banda que mete, como base de un riff monumental, algunos ritmos que rompen con lo establecido. «Summon on the God unknown» es, posiblemente, el corte que incluye todos los matices anteriores y el que brilla con luz propia al equilibrar muy bien la melodía con la fuerza. Cierra el disco «The dirtiest of the dozen» que se convierte casi en un soplo de aire fresco al traer ritmos diversos y centrarse en un riff sucio que te demuestra que la banda está comenzando una nueva etapa.
En el mundo del thrash metal no resulta nada fácil innovar, o refrescar las ideas. Exodus han demostrado que es posible editar discos que confirmen que siempre hay un hueco para innovar, marcar la diferencia y no dejarse llevar por lo de siempre. Disco muy recomendable para resucitar la carrera de la banda y para disfrutar de todo lo que nos traiga en el futuro.
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