26 julio 2011 Electrónica, Festivales, Noticias, Rock

Alameda do Soulna

Tras una jornada larga que sin duda mereció la pena, y el obligado paso por la playa o los jardines cercanos al Recinto Ferial de Chiclana que acogió la celebración del Festival Al Rumbo 2011, los asistentes al evento volvieron con las mismas ganas a disfrutar de su segundo y último día.

Así, después de los conciertos ofrecidos por Cambaia Selecta, Durban Poisson y Carlinga y la Microband, la actividad retornó al Ferial con Soste Warrimor, rapero chiclanero que como cabría esperar gozó de una calurosa acogida. Tras su actuación llegó la de Alameda do Soulna, combo que puso a bailar al respetable desde el minuto uno con humor y una mezcla de ska, reggae y músicas del este que caló rápido entre el público, que quedó con ganas de más.

Lo mismo ocurrió con el concierto de Trashtucada, otra de las formaciones locales presentes en Al Rumbo 2011, al que llegaron con un impresionante montaje y que fueron pasando progresivamente de los sonidos más duros al reggae y al ska característicos de su propuesta. Terreno abonado para SFDK, que fueron los siguientes en salir y rayaron a un notable nivel, recordando a muchos el sonido de comienzos de la presente década.

Posteriormente llegarían Narco, a pleno rendimiento tras su ausencia, algo que quedó demostrado en un concierto de dos horas en el que la banda sevillana no defraudó a sus seguidores, que quedaron prácticamente extenuados (la playa influye lo suyo) aunque con un buen sabor de boca. Para terminar, Ion Din Anina se hizo cargo del cierre con maestría, dejando claro que es capaz de llegar y convencer a un público variado.

De esta forma, no hay duda de que Al Rumbo 2011 se confirma como una cita obligada que esperemos siga gozando de buena salud, aunque en este caso hay que llamar la atención sobre un aspecto que, ajeno a la organización del evento, creó mal ambiente por decirlo de algún modo: de la actitud de la Guardia Civil de Chiclana.

Y es que, cualquiera que va a un concierto o festival, cuenta con la posibilidad de que en las inmediaciones del mismo se establezcan controles de alcoholemia o se efectúen registros. Sin embargo, resulta complicado prever que los agentes de la Benemérita se dedicarían a pasearse por los aparcamientos de Al Rumbo para registrar a los que charlaban, oían música o bebían en sus coches, obviando los beneficios que la celebración de la cita reportó a Chiclana o el esfuerzo económico de muchos para asistir.

No obstante, a tenor de su actitud y lenguaje, queda meridianamente claro que para los agentes es algo que nos tenemos merecidos por ser unos perroflautas adictos a las acampadas, totalmente antisistema y quizá próximos a ETA, aunque la mayoría de los presentes sólo buscaba disfrutar de un fin de semana con buena música y en un ambiente distendido.

Por si fuera poco, los comerciantes que, al calor del festival y pagando sus impuestos, trabajaban en Al Rumbo tampoco se libraron de las multas por tener los coches supuestamente mal aparcados, lo que da una idea del afán recaudatorio de los responsables de la Benemérita que esperamos varíe en el futuro.

Enlace | Crónica del Festival Al Rumbo 2011 (I)

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