29 marzo 2010 Entrevistas, Flamenco, Lanzamientos, Otros

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Tercera y última parte de la entrevista a Paco Escobar, en la que se abordan cuestiones como la penetración del flamenco en el área de la enseñanza, la necesidad de estudiar a tocaores legendarios a la par que casi desconocidos o la piratería, que abre para este género posibilidades distintas a las de otros estilos musicales, y en la que el guitarrista también habla de lo que oye últimamente.

Cambiando de tercio radicalmente, ¿cómo valora que el flamenco esté cada vez más presente en la Universidad, y también, aunque quizás algo menos, en colegios e institutos?

Crucial con vistas a que las generaciones venideras puedan analizar el Flamenco de forma científica y rigurosa, o sencillamente disfrutarlo como música pero con garantías. Este es, de hecho, uno de los motores que me impulsan a trabajar, con conciencia, responsabilidad y compromiso ético, a diario, desde mi doble condición de profesor universitario en el área de literatura y músico flamenco.

Respecto al tema de la piratería, ¿piensa que puede ayudar a que la gente joven se acerque o profundice en el conocimiento del universo flamenco, por ejemplo accediendo a materiales a los que sería casi imposible llegar o, por el contrario, cree que es más bien un lastre?

Siempre que una acción determinada no constituya un atentado contra los derechos de los compositores, soy partidario de difundir y compartir la música en espacios cibernéticos que hayan sido legitimados por estos músicos. Por esta razón, trato de difundir los parámetros estéticos que sustentan mi música y su relación simbólica con otras disciplinas artísticas en mi blog o en el myspace. Si el contenido musical atesora calidad, contenido e interés, estos cauces para la “democratización” del arte ofrece una “ventana global” para que todas las músicas (y músicos) del mundo estén en continuo diálogo comunicativo sin perder sus señas de identidad.

Por último, al igual que a todos los entrevistados, me gustaría que nos sugiriera algo de lo que esté escuchando últimamente, de flamenco o del género que sea.

En estos momentos, estoy analizando Plektó de Iannis Xenakis, la Threnodia para las víctimas de Hirosihma de Krzysztof Penderecki y los Epitaffi lorquianos junto a las Canciones a Guiomar de Antonio Machado por Luigi Nono, en el marco del clásico-contemporáneo. En el campo del Flamenco, estoy investigando, de nuevo, sobre el acompañamiento al cante y las falsetas que nos han legado tocaores –necesitados, por cierto, de una revisión canónica a nivel de investigación– de la altura de Juan Gandula Habichuela, Miguel Borrull, Luis Yance, Manolo de Huelva, Manolo de Badajoz, Javier Molina, Paco Aguilera, Esteban de Sanlúcar, Perico el del Lunar o Pepe Martínez. Ello me permite, al tiempo, paladear el cante –siempre sabroso– de maestros canónicos e imprescindibles como Antonio Chacón, la Niña de los Peines, Tomás Pavón o Manuel Torre.

Enlace | Segunda parte de la entrevista

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