5 noviembre 2015 Hard Rock, Noticias

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Paul Stanley, de Kiss, protagonizó en 1999 la obra El fantasma de la ópera. Desde entonces no es el mismo y ahora ha querido recordar, tanto en su libro como en una reciente entrevista, cómo cambió su forma de interpretar desde entonces. Os contamos los detalles.

En su biografía ya comenta que ser el protagonista del citado musical “fue un sueño hecho realidad”. Estas actuaciones le sirvieron para combatir su complejo por el defecto físico que tenía en una oreja. Lo que tiene claro Paul es que se atrevió a hacerlo porque “nunca me ha gustado hacer lo que se supone que tengo que hacer o lo que la gente espera de mí”.

“Para mí es un reto hacer algo que me ponga nervioso porque eso es síntoma de que estás haciendo algo bien”. También reconoce que “usar la voz de otra forma fue lo más complicado. Los ensayos duraban seis horas al día. Cada día me iba a casa en taxi totalmente exhausto tanto a nivel emocional como a nivel físico”.

Mientras interpretaba la obra sentía que “cada noche tenía que sacar de dentro muchos problemas que tenía enterrados y era muy duro”. A una de las representaciones fue Anna Pileggi, de la asociación About Face, y le indicó que sería conveniente que no dudara tanto de sus defectos físicos ya que eso ayudaría a muchas personas.

Paul reconoce ahora que “los niños son nuestro futuro y se les suele poner en una posición en la que somos crueles e injustos con ellos. La mejor forma para evitar todo eso es invertir en educación, eso es mejor que quedarse mirando a alguien con un defecto sin saber qué le pasa”. Paul sigue colaborando con la citada asociación y hablando con los padres y los niños sobre sus experiencias. Enorme, una vez más, Paul Stanley.

Vía | Ultimate Classic Rock

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