18 abril 2013 Rock, Vídeos

Dover

Armando Marín, de El tato producciones, nos introduce esta nueva entrega de Sevijamming. Dedicada a Dover y con la elegancia de siempre, podéis comprobarlo en la noticia extendida, vuelven a demostrarnos que aquí también se hacen cosas con mucha calidad.

Al volante de mi DeLorean acelero hasta 140km/h, velocidad necesaria para que las tres pequeñas lámparas incandescentes de su condensador de fluzo centelleen hasta alcanzar mi cometido, viajar al 21 de abril de 1997. Logrado mi objetivo, ahí me hallo observando a aquel pubescente mozalbete que tras días escuchándolo en Radio 3, emisora oficial de su impetuosa melomanía, se decide a comprar una cassette de “Devil Came To Me” que terminará por rayar entre tanta escucha en aquel walkman con Mega Bass y Auto Reverse (codiciado regalo por su decimoquinto cumpleaños), y tanto rebobinado manual con bolígrafo BIC cristal con la finalidad de ahorrar innecesario gasto en pilas, si mediante una sutil simulación de improvisada carraca, conseguía dar un poquito más de sí aquella paga semanal de 1500 pesetas”.

“Con esta nostálgica introducción que a más de uno habrá arrancado algún suspiro de añoranza, revisitamos uno de los icónicos trabajos que sirvió de cabecera a toda una generación, amantes de lo que por entonces acontecía en la costa oeste americana, ya fuera en la industrial Seattle (Nirvana, Pearl Jam, Soundgarden, Alice in Chains…) como en el tecnológico estado de California, cuna del star-system mundial (Green Day, The Offspring, Blink 182, Pennywise…), sin olvidar mención a los Billy Corgan, Michael Stipe, Thruston Moore, etc. cuyos respectivos proyectos tanta adrenalina nos hizo descargar y que por desgracia ya pasaron a mejor vida (bueno, siendo rigorosos, The Smashing Pumpkins siguen dando guerra, pero en mi humilde opinión ya no son ni la sombra de lo que un día llegaron a representar)”.

“Dicen que más sabe el diablo por viejo que por diablo, y sumados 15 años a su milenaria existencia, hemos de agradecer que un día Satanás, Lucifer, Belzebú, Damian o con el nombre que más diabólico se sienta, decidiera acudir a la invocación de las hermanas Llanos y poseyera en forma de distorsión, aquellas guitarras que firmaron uno de los mejores trabajos que el rock alternativo ha dado a la música. Cierto es que aquel atractivo sonido repleto de sencilla aspereza y contundente dureza, quedó sepultado por una tendencia a la reinvención según las modas del momento, ya fuese desde lo electrónico o lo étnico, sin embargo al César lo que es del César y no sería justo relegar al ostracismo uno de los trabajos que logró cambiar la vida musical de toda una generación y cuya huella aún sigue vigente en nuestros días”.

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