8 diciembre 2012 Críticas, Jazz, Rock

Toonik son un trío afincado en Málaga que no ha dudado en grabar su segundo disco denominado genéricamente Paisajes. Si hace unos días os comentábamos que el disco es uno de los mejores del año, ahora os vamos a demostrar por qué. Os desgranamos su contenido a continuación.

El disco lo abre el tema “Lumière Zodiacal” que ya nos anuncia que estamos ante temas instrumentales en su mayoría con algún apoyo de la voz de Eva Montiel. En este caso estamos ante un tema rítmico de rock progresivo con un bridge mágico y alguna que otra pincelada de los primeros Tabletom.

“Círculos” nos muestra por qué estamos ante un grupo de grandes músicos con su jazz de alta calidad donde destacan los inmensos Agustín Carrillo a la flauta y el maravilloso Carlos Pino a la guitarra que sigue derrochando clase en todos los temas del disco. “Dark light” es uno de nuestros temas favoritos del disco.

Su inicio a paso de marcha militar nos lleva a pasajes de rock progresivo en los que Portellano muestra su calidad en los teclados asentándose en la mágica batería de Giménez. En “Moût” la flauta mágica de Carrillo nos lleva de la mano a un corte jazz-rock con otro brige mágico y con un final folk que nos conquista.

“Something for Ana” es puro jazz y “Continuarte” es el descanso del guerrero ante lo que se nos viene encima. “The fitht wave” es, para nosotros, el mejor corte de este trabajo. Mezclar el rock progresivo con el jazz, con la música new age y darle ese toque como de banda sonora nos parece un ejercicio de creatividad excelente.

“Anonymous” es un corte más tranquilo y bluesero que nos lleva de la mano a otra de las grandes joyas de este trabajo “Paisajes”. En este tema la banda usa todos los géneros comentados con anterioridad y además mete unas pinceladas de flamenco que nos recuerdan también al citado grupo malagueño pero que abre fronteras sonoras para muchos.

“Monk’s dub” es un tema de ambient que nos calienta para el grand finale. “Toonik Dance party” es un tema funkie mezclado con jazz y con el sonido de los años sesenta y setenta, absolutamente impecable. “La machine franchutte” usa las bases electrónicas para hacer un compendio sonoro de todo lo anterior.

El disco es la comprobación de que en nuestro país sigue habiendo músicos geniales que viven casi en el olvido. Para eso estamos aquí, para descubriros a bandas como ésta que están llamadas a ser el futuro musical de nuestro país. Como muestra un botón.

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