Aurora Clara – Seven hills (crítica)

Aurora Clara – Seven hills (crítica)

Escrito por: David López   06/07/2026   2 minutos

Regresan Aurora Clara con Seven Hills, un disco con seis temas que a lo largo de 40 minutos reflejan muy bien el paisaje sonoro de tan interesante banda.

Regresan Aurora Clara con Seven Hills, un disco con seis temas que a lo largo de 40 minutos reflejan muy bien el paisaje sonoro de tan interesante banda.

Auroraclara

Si hace un par de años nos sorprendieron con IV, un disco caleidoscópico donde entraban elementos como el rock progresivo, el jazz y la música de países como Brasil, en este álbum se sigue la misma senda sonora, aunque con más espacio para el rock. Es el caso del tema título que incluye todo tipo de fraseos con la flauta y con la guitarra a lo largo de sus más de nueve minutos de duración. Una verdadera delicia para los amantes de las estructuras complicadas que también necesitan riffs potentes, hard rock de los 70 y otros elementos que conviertan un tema en una verdadera joya.

«Day five» saca la parte más jazzística de la banda, pero no elude la repetición de bases hipnóticas y apuesta por las partes más rockeras con un sonido más en bruto y menos refinado que le da al tema una pincelada diversa. «Blues for L.C.» sorprende por su título, ya que, aunque el molde musical es el del blues, no es menos cierto que hay un montón de influencias de bandas como Gong y otros clásicos del progresivo. Eso sí, consiguen crear una atmósfera sonora muy especial que te lleva directamente al disfrute total de las virguerías que lleva a cabo cada músico.

«Wise raven» elige un camino quizá más calmado, más melódico y con influencias del otro lado del Atlántico al menos al inicio. Posteriormente, aparecen retazos de Yes y Genesis, entre otros al ser un corte con pasajes de puro jazz rock. Posiblemente, la sabiduría del cuervo se hace más presente que nunca en una canción que refleja a la perfección el potencial de la banda. «Feel the cool wind» nos recuerda a ratos a los míticos Tabletom, aunque el pulso lo ganan el jazz y la música étnica, pero siempre en un contexto de rock. «No return» cierra el disco apostando por la tranquilidad, por el jazz de alta calidad, por lo acústico y por la elegancia. Al final, la banda vuelve al principio para sacar a relucir su parte más rockera.

En definitiva, se trata de un disco excelente que brilla a gran altura y que se puede convertir en el más que necesario reconocimiento de una banda que debería estar ya en cualquier escenario donde se aprecie el rock progresivo y la vuelta a los orígenes. No todo es una pantalla de vídeo, una pose y muchas luces. Escúchalos y seguro que te sorprenden.

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