Deep Purple – Splat! (crítica)

Deep Purple – Splat! (crítica)

Escrito por: David López   08/07/2026   3 minutos

El regreso de Deep Purple al panorama musical no puede ser más adecuado: 13 temas, la filosofía más rockera y muchas ganas de agradar son sus avales.

El regreso de Deep Purple al panorama musical no puede ser más adecuado: 13 temas, la filosofía más rockera y muchas ganas de agradar son sus avales.

Deeppurple Splat

Decía Don Airey que Simon McBride le aportaba más musicalidad al grupo. Gillan añadía que se había pretendido retomar la senda sonora de los primeros discos de Purple. Bob Ezrin se ha encargado de la producción y el resultado no puede ser más satisfactorio. «Arrogant boy» y «Diablo» fueron los dos primeros temas de adelanto y ya se observaban ciertos toques progresivos, desarrollos algo más largos y muchísima energía en una banda con tantos años de carrera a sus espaldas.

«The rider» arranca con una virguería de Airey que rompe en un riff clásico, una enorme melodía vocal de Gillan y toda la sabiduría musical que atesora la banda. «The lunatic» recuerda ligeramente a Rainbow y es de nuestros temas favoritos. Nos encanta cómo se va desenvolviendo la canción poco a poco y también las melodías de guitarra y teclado que le dan un aire progresivo al corte.

«The only horse in town» tiene una introducción tan épica como el resto de la canción. Puro hard rock británico destilado con la máxima elegancia y con un resultado a la altura de los mejores momentos de la banda. «Sacred land» comienza con una melodía de teclados de esas que solo puede firmar Airey. Los aires morunos se van convirtiendo en un riff casi de heavy metal. La mezcla de géneros es fantástica gracias a tan mágico crisol sonoro. Un temazo.

«The beating of wings» es un corte con aires de blues, con reminiscencias de jazz y con mucho de rock clásico. En contraste con el tema anterior, es casi una declaración de intenciones al confirmar que también lo que parece simple puede conquistarte a la primera escucha. «Guilt tripping» fue el tercer tema de adelanto y la mezcla de tonalidades vocales de Gillan, inmersas en una vorágine sonora que roza el metal, es su mejor aval. Es uno de los temas más curiosos, y potentes, del disco.

«Scriblin’ Gib’rish» parece basarse en un riff muy sencillo, pero no tardan en aparecer elementos diversos que enriquecen la canción aportándole profundidad, matices musicales y muchísima clase. «Jessica´s bra» tiene un riff con aires de jiga irlandesa, luego Gillan se encarga de contarte una curiosa historia en la letra. «Third call» arranca con el Hammond a tope, con aires de gran tema y con un riff ascendente que te deja seco. Brillan los ecos más calmados acompasados con destellos de rock de alto octanaje. Una gema. «My new movie» tiene cierto aire al rock más setentero, parece casi un juego musical, aunque tiene bien formados los pilares para convertirse en un tema de esos que se te quedan desde el primer momento.

«Splat!» es el broche de oro y el que resume muy bien todo lo arriba descrito. El bajo de Glover más asesino que nunca, la batería de Paice sonando a la perfección, Gillan con rabia y McBride a tope te dejan este tema que resulta casi una invitación personalizada a seguir disfrutando de su larga gira por España (entre otros conciertos, estarán el nueve de julio estarán en el Starlite y el 10 en el Tío Pepe Festival). De ti depende no perdértelos.

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