Crónica del festival Leyendas del Rock 2011 (parte II)

Crónica del festival Leyendas del Rock 2011 (parte II)

Escrito por: Francisco Reina   @AltFloyd    21 agosto 2011     2 Comentarios     5 minutos

El primer grupo del que pudimos disfrutar el sábado fue Saurom. Comenzaron a actuar a las tres y media de la tarde, con un calor de justicia cayendo a plomo sobre nuestras cabezas. Pese a la sofocante calina, cientos de personas se arremolinaban frente al escenario Juan de la Rosa para escuchar a los gaditanos interpretar temas como Wallada la Omeya o La taberna del Pony Pisador.

Manos en alto el público coreaba cada uno de los temas del setlist de Saurom, quienes con gran acierto no dudaron en agradecer a sus seguidores la fuerza mostrada al aguantar estoicos durante toda la actuación. El sonido fue bueno y la puesta en escena de los de Cádiz muy animada, lo que aún daba más fuerzas a los asistentes.

Tras resguardarnos un tiempo a la sombra volvimos al recinto justo en el momento en que Angelus Apatrida comenzaba su show. No tardaron en escucharse los acordes de grandes canciones como Blast Off, Vomitive, Versus the World o Clockwork. Los de Albacete sonaron genial, descargando thrash metal de calidad ante un público entregado al ciento por ciento, que no dudaba en formar pogos y gritar cada estribillo de cada canción. Brutal fue el muro que se creó en un momento dado en el nutrido público. Ver a la mitad del festival estrellándose contra la otra mitad no tiene precio.

El primer grupo del que puede decirse que llenó el recinto hasta los topes fue Tierra Santa (por algo la mayoría de las camisetas que pudieron verse por allí aquel día pertenecían a su merchandising). La expectación por ver a los riojanos tras su vuelta a los escenarios era enorme, y no defraudaron. Ante un inmenso telón de fondo que representaba el símbolo de Tierra Santa en llamas, Ángel San Juan y los suyos salieron a comerse el mundo, y el público respondió de sobra, coreando todos y cada uno de los temas que fueron interpretando, ya fuesen de su reciente último disco, como El Holandés Errante o Reina de Egipto, o canciones bandera de la formación, como Alas de fuego, Tierras de leyenda, La sombra de la bestia o Legendario.

El colofón a la actuación de los powermetaleros llegó con el último tema, que, como no podía ser de otra forma, consistió en La canción del pirata, versión del famoso poema de Espronceda. En este momento la gente enloqueció, y las cientos, quizá más de mil personas que se apretujaban en el recinto cantaron con una sola voz dicho himno de rebeldía y coraje. El sonido de Tierra Santa fue en todo momento excelente, y el único punto negativo se centra en el horario, ya que tocaron a las ocho y media, cuando aún era de día y el juego de luces no se lució lo que hubiera sido recomendable ante una actuación de esta talla.

La potencia de los riojanos dio paso a la veteranía de Barón Rojo. A las nueve y media los hermanos De Castro saltaban a los escenarios del Leyendas del Rock como vienen haciendo en todas y cada una de sus ediciones, ellos sí ya siendo de noche. Comenzaron con canciones como Chica de la ciudad o Enemigo a batir para terminar su concierto con verdaderos himnos inmortales del rock y el heavy metal patrio como Hermano del rock and roll, la emotiva Concierto para ellos o la bella Cuerdas de acero, para acabar con el reivindicativo tema Resistiré. Sonaron bien, y aunque es evidente que la edad no perdona, dejaron al público satisfecho y demostraron que aún les quedan energías para rato.

Si impresionante fue el telón que lucieron Tierra Santa, el nombre internacional del festival, Epica, no se quedó atrás. Ante la portada de su Desing your Universe, Mark, Isaac e Yves saltaban a escena, dando así comienzo a uno de los shows más espectaculares que pudimos vivir en el Leyendas del Rock 2011. Por supuesto la ovación más grande fue para Simone Simons, la bellísima vocalista de la formación germana.

Ataviada con un ceñido vestido negro, Simone realizó una actuación impecable, sorprendiendo con su increíble voz al respetable, ya que no falló en la ejecución de los sucesivos temas. Sorprendió la dureza del directo de Epica, dando caña a más no poder y demostrando porqué son máximo exponente del metal sinfónico europeo. La dualidad guturales-voz melódica aderezada con un juego de iluminación sobresaliente hizo de los setenta minutos que duró la actuación una delicia.

El momento cumbre llegó con el tema Cry for the moon, con una Simone Simons entregada a su público, la pelirroja melena al viento. Sin duda una de las grandes bandas de metal europeo, de esas que uno debe ver en directo al menos una vez en la vida. Tras el anuncio de que aquél era el último concierto de Epica hasta 2012, ya que van a entrar a grabar su siguiente disco, terminó el concierto, la audiencia extasiada y con ganas de más, pero no había tiempo que perder: WarCry estaban a punto de hacer su entrada triunfal en el escenario contiguo.

Primera parte y tercera parte de la crónica.

(Pincha en las fotos para verlas ampliadas):


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