Loquillo cierra con matrícula de honor el V Tío Pepe Festival

Loquillo cierra con matrícula de honor el V Tío Pepe Festival

Escrito por: David López   @FyDescritura    19 agosto 2018     Sin comentarios     2 minutos

La última rock star del planeta derrochó elegancia, clase y rock del bueno en el patio de la tonelería de las bodegas González Byass.

La última rock star del planeta derrochó elegancia, clase y rock del bueno en el patio de la tonelería de las bodegas González Byass. El entorno era mágico y los seguidores del artista, entremezclados con pijos de diverso pelaje, estábamos ansiosos por volver a confirmar el excelente estado de forma del Loco.

No nos defraudó lo más mínimo. Su voz estuvo a un nivel excelente, su pasión cantando temas como “Cruzando el paraíso” fue incontestable y el que tocase joyas como “Pégate a mí”, “En el final de los días” o “Por las calles de Madrid” (con la que cerró el concierto) fue un gesto a sus seguidores más veteranos (me refiero a los que hemos escuchado algo más que el A por ellos que son pocos y cobardes).

Me sorprendió el diseño de luminotecnia para cada tema y también que en la balanza entre los clásicos del grupo y los temas nuevos se produce un más que adecuado equilibrio. El personal colaboró cantando “Cadillac solitario” (al final del tema el inmenso Igor Paskual se marcó un solo impresionante en el que habría perdido parte del equipo inalámbrico que le conectaba a su amplificador), “Feo, fuerte y formal” o “El ritmo del garaje”, pero, por suerte, Loquillo es mucho más que este puñado de temas.

De los cómplices necesarios para su actuación sería imposible destacar a uno solo. Igor, Josu y Mario son imprescindibles para el sonido del grupo. La base rítmica formada por el gran Alfonso Alcalá y Laurent Castagnet es una apisonadora. Los teclados de Lucas Albadalejo crean ese lecho sonoro sobre el que descansa la maestría y los arreglos de las canciones que pudimos ir paladeando a lo largo del concierto.

Y es que Loquillo apostó por ir metiendo temas tranquilos- como “Brillar y brillar” o “Piratas”– y salvajes como “Carne para Linda” durante el que se paseó entre el público que no dudó en llegar al paroxismo al comprobar la entrega del cantante.

Resumiendo, Loquillo lleva en esto 40 años, se enfrenta a una gira de aniversario en breve y quién sabe qué hará después. Haga lo que haga y decida lo que decida solo nos queda agradecerle que siga siendo el mismo que cuando comenzó su carrera de estrella del rock y que haya escrito la banda sonora de nuestra vida. Siempre libre, siempre Loquillo.


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