Turbo Lover, la canción que dividió a los seguidores de Judas Priest

Turbo Lover, la canción que dividió a los seguidores de Judas Priest

Escrito por: David López   @FyDescritura   5 minutos

Judas Priest editaron «Turbo lover» en 1986 como single de adelanto del disco Turbo. Sus fans se dividieron por los motivos que ahora te comentamos.

Judas Priest editaron «Turbo lover» en 1986 como single de adelanto del disco Turbo. Sus fans se dividieron por los motivos que ahora te comentamos.

Judas Priest

Tras la explosión del heavy metal en 1980, Judas siempre fueron uno de los grupos que no solo influyeron en la estética del género, fue Halford el que eligió el cuero y las tachas como imagen, sino también en el desarrollo de la música. Tras editar obras maestras como British Steel, Screaming for vengeance o Defenders of the faith, nadie esperaba que la banda diera un giro tan brusco hacia los sintetizadores y hacia el metal más moderno.

El propio Halford reconocía, en una entrevista concedida a Classic Rock, que «reconozco que la década de los 80 fue muy decadente. Había mucho dinero por ahí, pero nos lo pasamos muy bien. Desde 1980 hasta que apareció el grunge, no nos faltaban ni los Porsches con motores turbo, ni nada de nada. Teníamos un éxito enorme, muchísimo dinero y lo de «Turbo Lover» surgió por la pasión que Glenn Tipton y KK Downing tenían por los Porsches».

La letra tenía ya su semilla plantada, pero faltaba la música. Tipton se encajó en Marbella, donde compusieron sus discos anteriores, con un sintetizador para la guitarra. Rob recuerda que «habíamos terminado una gira mundial y nos fuimos directamente a Marbella para componer el siguiente disco. Alquilamos una mansión cerca del océano (nota del editor: se refiere al Mediterráneo) y nos encerramos durante varios meses. Estábamos en la cresta de la ola y también en una etapa muy creativa. Lo más importante de la canción fue el invento que estaba usando Glenn. No recuerdo cómo se llamaba, pero generaba unos sonidos muy interesantes e inspiradores. Recuerdo el día que Glenn pisó el pedal de efecto, el que se oye al comienzo del tema, y dije «suena como un motor turbo acelerando». Esa fue la chispa y a partir de ahí creció la letra y surgió el título».

Halford reconoce que «comenzamos a darle vueltas a la idea del motor y usamos la clásica analogía del rock de pasarlo bien en el asiento de atrás de un coche. Es como si estuvieras usando tu coche con un motor turbo para ligar. Así ha sido en películas clásicas Rebelde sin causa, entre otras. Glenn metió el solo de guitarra, muy eficaz para esa letra y terminaba como una ráfaga de metralleta, y le añadimos unos riffs clásicos de heavy metal. Luego, seguimos componiendo muchísimos temas más y le comentamos a la discográfica que por qué no editaba un doble disco. No fue así».

El siguiente error fue no quedarse en los estudios Mediterráneo de Ibiza y tirar del dinero que habían generado para grabar el disco en tres estudios distintos. «Primero fuimos a Compass Point en las Bahamas, pero fue una locura. No pudimos hacer nada. Comenzábamos a trabajar a las seis y dos horas más tarde ya estábamos en el bar. Fue justo antes de que decidiera dejar todo tipo de sustancias. Me metía de todo y eso fue mi prueba de fuego. Todo el mundo piensa que esas sustancias te ayudan a ser más creativo, pero terminas haciéndote muchísimo daño y hablo en primera persona. Desde la mitad de la década de los 80 pensé que era mejor músico y fue por que me estrellé contra el muro del rock y pude sobrevivir».

De las Bahamas se fueron a Miami y de ahí a Los Angeles donde terminaron el disco. Cuando salió el single, comenta el Metal God que «no sabíamos que se iba a convertir en un clásico a la altura de «Breaking the law» o «Living after midnight». Nunca piensas eso. Estás tan abstraído en la composición que no piensas en eso. Fue en Los Angeles donde me dí cuenta del éxito de la canción. Iba por Sunset Strip en mi Porsche descapotable y pusieron el tema en la radio. Pensé que ahí estaba yo, un chico de Walsall. Era algo increíble».

No dudamos de lo que sintió Rob, pero sí recordamos que el vídeo se estrenó al final del programa Tocata de TVE y aquello fue un escándalo. El personal les tildó de renegados, de vendidos y de todo tipo de lindezas. Nadie se esperaba el bandazo que dieron y, como reconoce Rob, «hubo cierto rechazo por parte de los seguidores, pero también nos pasó con Painkiller. No puedes contentar a todo el mundo. A veces, tus fans quieren que sigas tocando lo mismo de siempre una y otra vez. En Priest siempre les hacemos caso a nuestros seguidores, pero también tenemos claro que es algo peligroso en términos de no evolucionar como banda».

«Teníamos muchas ganas de proteger el sonido de Judas Priest, pero no podíamos cerrarnos a otras posibilidades. La verdad es que nunca hemos creído en las normas y siempre hemos dicho que eres idiota si no escuchas lo que suena en la radio, o lo que hacen otros grupos, porque siempre aprendes de eso. Si miras cómo hemos sonado a lo largo de las décadas, siempre hay una representación de la vibración de cada momento. Creo que el disco Turbo refleja el momento que vivía el metal en ese momento. La canción es un clásico, pero a mí ya no me gustan los coches. Cuando cumplí los 60 comencé a no estar tan apegado a lo que tengo. No me interesa la parte material de la vida. Esa fase ya la superé, pero me dí cuenta de que lo más importante en mi vida es formar parte de Judas Priest». Te dejamos con la canción y te pedimos que opines al respecto de las declaraciones de Rob y de cómo viviste su estreno.

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