Magnum, criticamos Lost in the road to eternity (2018)

Magnum, criticamos Lost in the road to eternity (2018)

Escrito por: David López   @FyDescritura    20 enero 2018     Sin comentarios     2 minutos

Ayer se editaba el nuevo disco de Magnum y hoy os ofrecemos esta crítica de tan magna obra.

Ayer se editaba el nuevo disco de Magnum y hoy os ofrecemos esta crítica de tan magna obra. Arranca la fiesta con “Peaches and Cream”, un gran tema de apertura con un estribillo potente. A destacar la sección rítmica y el inmenso Bob Catley.

“Show me your hands” presenta un riff de piano superlativo sobre el que se va formando el tema poco a poco. En los medios tiempos ya se sabe que la banda se crece, es el caso y obtienen el sobresaliente. “Storm baby” es una preciosa balada llena de matices sonoros. Para deleitarse especialmente con la parte final por ser puro rock de alta calidad.

Magnum

“Welcome to the Cosmic Cabaret” es uno de los temas favoritos de la banda, como nos comentó el gran Al Barrow en esta entrevista, y ahora entendemos por qué. Con los modos del hard rock de siempre, el tema va creciendo verso a verso. Enorme Tony, Bob y una vez más el resto de músicos. Es un clásico de la banda desde ya.

“Lost in the road to eternity” cuenta con Tobias Sammet, colega de Bob, y tiene unos arreglos marca de la casa. Los teclados suenan a gloria, el riff tiene mucha pegada, Bob se sale y Tobías también. Las diferentes partes del tema crean un universo propio. Estaremos encantados de escuchar este temazo en directo.

Del single “Without love” ya os hablamos en esta otra noticia. “Tell me what you´ve got to say” arranca con teclados de la segunda mitad de los 80 para permitir que sea Catley el que rompa la melodía con su característica voz. Poco a poco van entrando los instrumentos y el tema te da en la cara con un estribillo que solo puede grabar este grupo. Enorme.

“Ya wanna be someone” hará que los cimientos de tu casa terminen por venirse abajo. Pegada, melodía, letra de calidad y una banda en estado de gracia hacen el resto. “Forbidden Masquerade” empieza como medio tiempo, pero no tarda en animarse bastante para que Catley de lo mejor de sí mismo e incluso para que les exija a sus compinches estar a la altura.

“Glory to ashes” comienza con la guitarra de Tony. El glorioso estribillo te lleva de la mano a su final. “King of the word” empieza casi directamente con la melodía vocal. Letra para enmarcar, un Catley en estado de gracia y una banda sólida le dan forma a un corte de enorme factura que no faltará, a buen seguro, en sus conciertos.

Vienen en abril, están de enhorabuena y se han marcado un disco a la altura de sus clásicos. Poco más se les puede pedir. Esperamos tus comentarios sobre este nuevo disco de una banda única e irrepetible.


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